Viernes, 22 de mayo de 2015

Si no es tu mártir, eres el verdugo

Monseñor Romero, como siempre ha sido el auxilio de unos y la incomodidad de otros, la misma iglesia católica ha declarado que fue asesinado por odio a la fe, este planteamiento da mucho de qué hablar, ya que su estilo de mostrar a Jesús fue de los más radicales, al mismo estilo de los grandes profetas y apóstoles, como Pedro, Juan, Isaías, Jeremías de igual manera juan el Bautista.

El término Mártir por odio a la fe nos dice que algunos estaban odiando a este hombre no a su persona sino a la fe que predicaba y mostraba con sus semejantes.  No es lo mismo odiar a una persona que odiar la fe que promulga, la profundidad del significado al hacer la diferencia nos muestra el nivel de maldad que las personan que lo odiaban emanaban.

El punto de reflexión de este artículo es que ya estaba siendo odiado en vida, después de muerto igual y ahora que ha sido proclamado beato lo siguen odiando, a tal grado que Muchas personas se han dado a la tarea de denigrar la figura de Monseñor romero a través de redes sociales y algunas veces usando medios masivos.

Nadie más puede odiar al asesinado después de muerto sino es el asesino.  Pero esto se  les  complica  porque el asesinado ha resucitado tal y como el mismo lo predijo:”si me matan resucitare en el pueblo salvadoreño”.

Otros que lo odiaban han dado un giro diferente y se han unido en una hipócrita alegría y tratan desde esa actitud mezquina matarle la esencia cristiana de Monseñor Romero.

Desde la libertad personal pueden emitir diversos tipos de juicios sobre la figura de Monseñor Romero pero se debe de tomar en cuenta que algunos afirmaciones lo único que hacen es poner en evidencia un desconocimiento histórico del Salvador y más aún el fanatismo partidario impulsado desde hace muchos años.

Monseñor Romero es la figura Salvadoreña que ha replicado la praxis de Jesús con nuestra gente y sobre todo aquella gente más desposeída y oprimida de aquellos tiempos y no me queda duda que en la actualidad nos sigue acompañando su pensamiento, su espíritu, sus ideales y eso lo hace vivir entre nosotros.

Yo soy de los que le quieren dar vida a través de mis actos, no quiero ser de los que lo vuelven a matar.  Si no es tu mártir, eres el verdugo.


Publicado por jorseviv @ 4:12 PM  | Teol?gicos
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