Mi?rcoles, 18 de febrero de 2015

Un amor que mata

Elvis es el nombre de un amigo  que se graduó de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas en el año dos mil ocho de la carrera de profesorado en  Teología, hombre con mucha claridad de pensamiento en su actuar  y que para esa época ejercía como docente en el colegio Hispanoamericano de Santa tecla.

Luego inicio a trabajar en una  Organización no gubernamental en proyectos sociales en donde le pagaban no menos de un mil quinientos dólares cada mes, este cheque lo recibía directamente su esposa,  el  vivía de los viáticos que le daban en la fundación, gastos de combustibles para el carro, depreciación y otros beneficios.

Dueño de dos casas y un  carro, padre  de dos niñas, una ya casi caduca la universidad, la otra pequeña, aproximadamente 6 años.

El confiaba plenamente en su esposa de tal forma que las propiedades y la casa estaban a nombre de ella, todo automáticamente, todo,  la dueña era la señora, nunca desconfió de la mujer  que amaba.

Cierto día cuando regresaba del trabajo encontró a su esposa con otro  hombre, justo era el hombre con quien tenía un amorío,  Elvis se enojo tanto que llego al maltrato, en donde automáticamente cayo en delito y la policía procedió a su detención.

Cinco años más tarde me encuentro con Elvis, siendo este una persona con ropas de indigente, en compañía de un amigo  con quien comparte las migajas de comida que consigue. Caminando por la acera de la calle principal del centro de Santa Tecla y cuando pasa cerca de mi me reconoce y se detiene a contarme esta historia que ahora les escribo.

Elvis quedó en la calle, no teniendo a donde ir, no teniendo familia a quien recurrir, sus hijos lo desconocen cuando lo encuentran, no es el mismo hombre elocuente y dinámico que conocí hace muchos años.  Cuando habla de su historia y al verse ahora en lo que se ha convertido sus ojos se le ponen brillosos, su sonrisa se apaga, sus labios sueltan poco a poco las palabras más duras de expresar. Su corazón le manda a su razón ser cuidadoso en lo que debe de contar.

Comenta que su esposa está bien, fue a caminar por san salvador y dice vive en Mejicanos, “la vi”, expresa, “ella está bien y feliz”, “pero yo quede sin nada, fui un tonto al poner todo a nombre de ella”, lamenta Elvis.

Un amor que mata es el que Elvis se encontró, en verdad es un caso que me impacto cuando lo vi de frente a este hombre que en sus años anteriores fue lucido e inteligente y trabajador.

No pude expresar tantas palabras, no pude razonar bien en ese momento, pienso que algo se me debe de ocurrir para ayudar a este amigo que ahora en la nada necesita de mucha ayuda.


Publicado por jorseviv @ 2:20 AM  | Teol?gicos
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