Martes, 29 de diciembre de 2009

La traición de la libertad

 

 La libertad humana es una de las gracias que Dios benévolamente ha entregado al ser humano. Filósofos, teólogos y pensadores cristianos y no cristianos se han dedicado a escribir sobre este tema, más sin embargo muchos de nosotros no somos concientes de nuestra libertad y nos aferramos a doctrinas, ideologías, tratados y dogmas. La vida esta ordenada por todo lo antes mencionado, menos por la propia libertad de la persona, que no es capaz de decidir cuando amar, cuando odiar, cuando vivir, inclusive cuando morir.

 

 Para explorar este contenido tendremos el pensamiento  de algunos filósofos que a contignación presento. Claude Adrien Helvetius nacido en Francia en 1715, un hombre rico y talentoso de origen Alemán expresa lo siguiente: “el ser humano no es malévolo ni benévolo, sino infinitamente Flexible y plegable;  una especie de materia natural que la naturaleza y las circunstancias, pero ante todo la educación forman a su capricho”. Piensa que no sirve de mucho discutir ni mucho menos predicar para reparar todo el mal proceder del la persona, “porque los hombres son demasiado ignorantes, demasiado ciegos; son esclavos de sus propias pasiones, son esclavos de sus propias costumbres, son esclavos de lealtades absurdas e irracionales. Toda la predica de los predicadores cristianos  del pasado ha hecho poco bien, porque los hombres son lo que son, porque su errónea educación, sus tristes circunstancias, su pobreza, debilidad, ignorancia, sus temores…” todos los factores que los han desviado de su verdadero propósito, los han convertido en inválidos naturales.

 El tipo de universo que pinta Helvetius hay poco o ningún espacio  para la libertad individual. En su mundo, los hombres pueden llegar a ser felices, pero con el tiempo desaparece  la noción misma de libertad individual. Y desaparece porque también desaparece la libertad de hacer el mal, ya que ahora todos han sido condicionados  tan solo lo que es bueno. Nos hemos vuelto como animales, entrenados para buscar solo lo que nos es útil. Y en esta condición la libertad si incluye algunas licencias  de obrar al capricho, la libertad de hacer ora esto, ora lo otro, de ser capaces de elegir, incluso de destruirnos a nosotros mismos si así lo deseamos: ese tipo de libertad será gradualmente desarraigada por la educación  debida.

 En todo lo anterior expuesto debe permitirse una mediación, el cual es el nuevo papel de la educación, la mediación debe de recordar al ser humano que al hacer uso de su libertad no le da derecho para estropear los derechos de los demás, Helvetius dice “La educación es sencillamente  la agricultura del espíritu”.

 

 Jean Jacques Rousseau también opinó sobre este difícil tema y califica al ser humano como “potencialmente bueno”, nadie puede ser enteramente malo. Si las personas permitieran que su bondad  natural brotara  de ellos, entonces solo desearían lo que es justo; y el hecho que no lo desea significa que no comprenden su propia naturaleza. Pero, pese a todo, allí esta la naturaleza.

 

Obligar a ser libre a una persona es obligarlo a comportarse de forma racional. Un hombre es libre cuando obtiene lo que desea; lo que en realidad desea es un fin racional. Sino desea un fin racional, entonces en realidad no desea; sino desea un fin racional, lo que desea no es la autentica libertad sino una falsa libertad.

 

 Johann Gottlieb Fichte, filosofo alemán expresaba ideas sobre la libertad humana, complementa lo que los anteriores no expresaron con palabras exactas pero que de alguna manera esta implícito. El ideal autentico no puede basarse en algo que dependa de circunstancias externas; debe depender de un ideal interno y de vivir a la altura de este mismo ideal; de cumplir con algo que mi verdadero yo me ordena hacer. El ideal interno consiste en obedecer  las leyes de la moral. Si las leyes son emitidas  externa, entonces no soy libre, luego soy esclavo. Pero si yo mismo me ordeno hacer estas cosas, entonces, como ya lo había dicho Rousseau, dejo de ser esclavo, pues me controlo a mi  mismo; soy el autor de mi propia conducta, y eso es libertad.

 

Con la libertad individual llega la autonomía, también se hace presente la HETERONOMIA, que es lo opuesto a la autonomía, significa que yo no soy independiente. Y no soy independiente porque me abruman las pasiones, me abruman deseos o temores o esperanzas, los cuales me obligan a hacer varias cosas que, en cierto sentido  más profundo, yo no deseo hacer, y después lamento haber hecho, de las que me arrepiento, de las cuales digo que, si yo estuviese en posesión de todas mis facultades, si yo fuera realmente yo, no estaría haciendo.

 

Autonomía significa el logrado alejamiento de cualquier región en donde operan fuerzas hostiles o fuerzas ciegas, o fuerzas de las que, en todo caso, no soy responsable, como las leyes físicas o el capricho de un tirano. La autonomía, la libertad  verdadera consiste en darme ordenes a mi  mismo que yo, siendo libre de hacer  lo que quiera, obedezco.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                       

 Habrá casos en que sea necesario no solo vivir con objeto de alcanzar estas metas que deseamos, a la luz del conocimiento que tenemos, sino también morir por ellas. Los mártires cristianos murieron; pero por lo que murieron fue por la verdad. Murieron  porque desearon –mediante su ejemplo y testimonio-  atestiguar esas verdades, ese conocimiento, esa sabiduría que les habían legado ellos o a personas en quienes confiaban.

 

El mundo en su conjunto es totalmente libre, y somos libres en la medida en que los identificamos con los principios racionales del mundo. Un matemático piensa de forma libre matemáticamente, un hombre libre en la historia es un  es un hombre que procede naturalmente   de acuerdo con las leyes racionales que gobiernan las vidas humanas, que gobiernan la historia. Ser feliz, ser libre, es comprender donde se está en el mapa, y actuar en consecuencia. Sino actuamos, si en cambio dejamos que actúen sobre nosotros, nos volvemos materia histórica, nos convertimos como dijo Seneca en esclavos arrastrados por el destino y no hombres sabios guiados por el.

 

 

Agradezco a ti, por seguir este artículo, hay mucho mas que decir sobre este tema pero por ahora es lo necesario, ahora eres tu que debes opinar.

 

Fuente: La traición de la libertad, Seis enemigos de la libertad humana. Isaiah  Berlin

 


Tags: Libertad

Publicado por jorseviv @ 10:52 PM
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