Domingo, 17 de octubre de 2010

LA CULTURA DEL DIABLO (Capitulo I)

Jos? Humberto Velasquez

INTRODUCCION

Frente a las elegantes oficinas, consultorio externo y hospital del Instituto Salvadore?o del Seguro Social, ISSS, se levanta en San Salvador una pasarela que atraviesa el Boulevard "Juan Pablo II, v?a ancha de tr?nsito muy intenso. Las aceras adyacentes est?n cercadas con malla anticicl?n ?para obligar a la gente a protegerse del peligro ?ya que muy pocos la usan.

Desde hace muchos a?os funciona en el pa?s una dependencia de Salud llamada "Campa?a Nacional Antipal?dica" entre cuyas tareas est? la de medicar a la poblaci?n amenazada por el paludismo end?mico. Uno de los obst?culos con que tropieza la Campa?a es la renuencia de la gente a medicarse? con pastillas que un "pastillero" le ofrece gra?tuitamente a la puerta de su rancho.

La factura por los servicios de agua, luz el?ctrica, tel?fono, tren de aseo, la recibe el usuario a domicilio. Debe pagarla dentro de las dos semanas pr?ximas ... acude a cancelarla durante los ?ltimos dos d?as de venci?miento, en una cola interminable, en medio de protestas irritadas por ... la incapacidad del Gobierno, de la Compa??a y de la Municipalidad. Cuando se trataba de integrar la Selecci?n Nacional que representa?r?a a El Salvador en el Campeonato Mundial ... pero ?para qu? seguir? Los ejemplos de conducta incomprensible, aparentemente il?gica, podr?an multiplicarse, pues se dan todos los d?as en todas partes.

Estos hechos, informes s?lo en apariencia, configuran el comportamiento colectivo salvadore?o cuya explicaci?n a?n est? por darse. Lo m?s que tenemos son opiniones dispersas, sin fundamento, que suelen desembocar en posturas ps?quicas: Es problema de mentalidades. Respuesta sin porvenir inmediato que lo ?nico que hace es trasladar la pregunta a otra parte: ?Por qu? es as? nuestra mentalidad?

Sin porvenir inmediato por cuanto la Psicolog?a de laboratorio intere?sada sobre todo en el aspecto anal?tico de los comportamientos, ha insistido poco o nada sobre el hecho de que en la vida psicol?gica concre a existe, en el seno del 'ambiente, toda una estructura dial?ctica de esfuerzo; y, adem?s, porque estas observaciones exigir?an un amplio programa de nuevas investigaciones que no pueden realizarse sin antes emprender un completo estudio cient?fico, no psicol?gico en s? mismo, de la "es?tructura del ambiente social".

Producto de la observaci?n y meditaci?n personales de muchos a?os, la intenci?n de este primer ensayo sobre el tema es muy modesta. Nombrado accidentalmente "instructor de Antropolog?a Social", cuando egres? de la carrera de Filosof?a, me vi obligado a adentrarme en el estudio del comportamiento humano, tratando personalmente con antrop?logos visitantes y usando el material bibliogr?fico disponible. Comenc? a familiarizarme con estatus, grupos, instituciones, roles, papeles, normas, pautas, patrones, etc., etc., pero la antropolog?a existente, a menudo cautivadora en los detalles, r:ne decepcion? en su conjunto. Advert? el rigor con que describ?a y hasta clasificaba los comportamientos y las relaciones de y entre las personas, pero sin mayor relaci?n concreta con los problemas de la vida salvadore?a real. Las discusiones con los estudiantes, sus objeciones agudas y sus preguntas inteligentes, me hicieron caer en la cuenta de c?mo los antrop?logos al tratar de ex?plicar los problemas de la vida diaria con sus instrumentos concep?tuales, con harta frecuencia confund?an los indicadores de las varia?bles con las causas de los fen?menos. Confund?an el analfabetismo con el subdesarrollo, la desnutrici?n con los h?bitos alimentarios, la suciedad con la ignorancia.

Entonces ca? en la cuenta de que el hombre salvadore?o es el gran des?conocido. A pesar de que de ?l se dicen tantas cosas, interesadas las m?s, todas ellas sin fundamento, los rasgos que lo definen en su ser espec?fico a?n esperan ser estudiados. Todos hablan de ?l creyendo conocerlo, pero nadie lo estudia ni lo toma en serio. Siempre que re?flexiono sobre el hombre salvadore?o lo encuentro tan cargado de atributos tan dis?miles que se me antoja el locus de las contradicciones o, me?jor a?n, en frase de Proudhon1, como "una balanza de antinomias" que tan pronto se inclina a un lado como a otro. En un primer momento es un repugnante machista; al siguiente, religioso hasta la unci?n. Vio?lento y a la vez amante de la paz. Tan violento que genera una de las m?s elevadas tasas de homicidios y suicidios de Am?rica Latina; tan pac?fico que, a sabiendas de que lo enga?an los demagogos, acude a las urnas de votaci?n s?lo porque le dicen que las peri?dicas farsas electorales traer?n consigo la paz. Duro y simult?neamente amoroso. Capaz de asaltar y robar sin consideraci?n a los pasajeros de un bus, como de comprometer lo que tiene y ... hasta lo que no tiene en be?neficio de sus hijos. Monetarizado y tambi?n generoso. Vende hasta la camisa que lleva puesta, lo que le ha valido el mote de "fenicio" ... los salvadore?os son llamados los fenicios de Centroam?rica ... todo lo cambian por dinero. En su "Poema de amor", Roque Dalton lo re?sume en un verso genial, somos los "h?celo todo, c?melo todo, v?n?delo todo". Sin embargo es el mismo hombre capaz de desprenderse de lo que tiene para ayudar a damnificados desconocidos.

Nada de esto nos dicen los estudiosos de las Ciencias Sociales; en el tesario de la Universidad de El Salvador el hombre salvadore?o es el gran olvidado. No figura en ning?n estudio ni es la unidad de an?lisis de ninguna hip?tesis que intente responder a las interrogantes.

?Por qu? el salvadore?o es el pr?fugo permanente de su propio pa?s? ?El inmigrante incorregible que deambula p?r todas las latitudes? ?Qu? es lo que lo empuja a la aventura y a volver al terru?o una y otra vez? ?Por qu? el salvadore?o no soporta los espacios abiertos y, compulsivamente, levanta muros, divisiones y lo reduce todo en cub?culos? ?Por qu? el salvadore?o no logra superar su condici?n de fen?meno de los autores extranjeros en folklore, arte, ciencia, filosof?a, depor?tes, etc.? Por qu? ...

Fue, pues, al margen de la Ense?anza universitaria de la antropolog?a, y a menudo en contra de ella, como empec? a interrogarme sobre el comportamiento humano y, espec?ficamente, sobre las formas de com?portamiento del hombre salvadore?o.

A partir de entonces, estudi? atentamente a los innumerables autores que de alguna manera trataban de explicar la conducta y sus motiva?ciones: a Sigmund Freud, conocido durante mis estudios de Filosof?a, a William Mc Dougall, Henri De Man, William 1. Thomas, Meyerson, Michel Dufrenne, etc.; en ellos encontr? una confirmaci?n de la superficiali?dad advertida antes, una contradicci?n radical con otras posiciones cien?t?ficas, y, para todas, una renovada exigencia de profundizaci?n. Es?tos autores, as? como la rica discusi?n que suscitaron con algunos colegas psic?logos, soci?logos y fil?sofos, me obligaron a elaborar mucho m?s mis posiciones. En esos d?as cre? encontrar la primera pista de una explicaci?n al leer en un peri?dico de la Facultad de Medicina un editorial sobre la imprevisi?n como patr?n de conducta.

Personalmente, profeso un desacuerdo fundamental con el estructu?ral funcionalismo y siempre que puedo evito usar sus conceptos y categor?as. Sin embargo, en este caso decid? conservar el t?rmino "patrones culturales" por considerar que constituye una categor?a que resume adecuadamente los comportamientos sociales observables; es decir, que se trata de una categor?a suficientemente descriptiva, ya que no explicativa. A sabiendas, pues, del debate ideol?gico que puede ha?ber en ello, he preferido usar una terminolog?a comprensible para todos, ya que la importancia verdaderamente central del problema trae de continuo a la orden del d?a la terrible pregunta "?Qu? es el hom?bre?", detr?s de la cual se agazapa el ancestral problema de las cau?sas de la conducta humana, campo donde muchos t?rminos, sobre todo

psicoanal?ticos, pierden todo valor. ?????????????????????? .

El alcance de este ensayo es, pues, modesto. Trata de se?alar "ras?gos" comunes a ciertos individuos, a muchos, quiz? a todos, y de explicarlas a partir de consideraciones sociales; lo cual no es tan sim?ple, pues bien visto plantea una doble y contradictoria exigencia, la de referirse al individuo concreto, pero en tanto objeto general y abstracto -contradicci?n que hasta hoy no parece haber sido superada en conjunto

Por la llamada psicolog?a social, ni se ve siquiera c?mo podr?a serio.

Nuestra intenci?n es explorar lo repetitivo, en la casa, en el trabajo y en la calle, movimientos mec?nicos en la vida social e individual. ?Qu? es lo fundamental que se esconde detr?s de esa repetici?n al parecer inagotable?

Quiz? lo repetitivo sea una convergencia que conduzca si no a la esencia del comportamiento, por lo menos a su clasificaci?n.

Todos sabemos que la regularidad es una caracter?stica de la realidad que ha dado lugar a la filosof?a y a la ciencia. Y la regularidad en el comportamiento social e individual ha sido registrada y estudiada por las Ciencias Sociales, conduciendo a las ideas de los modelos, tipos, patrones.

La idea, en su formulaci?n inicial, es que estos hechos, en aparien?cia insignificantes e informes, entren a formar parte del conocimiento agrup?ndolos no arbitrariamente, sino seg?n unos conceptos y una teor?a, tratando de darles sentido. Este intento supone una actitud cr?tica, tarea no del todo posible, pues es muy dif?cil aprehender lo cotidiano como tal cuando se est? comprometido con ?l existencialmente, con la ra?z?n y el lenguaje. La existencia de un substrato social que dota a los miembros de la sociedad de maneras comunes de comprender y les permite responder afectivamente en forma unificada a las situaciones que afectan sus valores comunes, ha sido reconocida desde hace mucho tiempo y aceptada por los antrop?logos.

La dificultad est? en determinar cu?l es la naturaleza de ese substrato y cu?les son los elementos que configuran lo que pudiera llamarse "per?sonalidad com?n" a los miembros de una sociedad.

Precisamente la teor?a de los patrones culturales se enmarca dentro del esfuerzo por explicar las motivaciones de la conducta humana, esfuerzo que ha dado lugar a las doctrinas de Sigmund Freud. William Mc Dougall, H. De Man, etc., quienes elaboraron listas m?s o menos amplias de m?viles que impulsan a los individuos a realizar un acto, a elegir entre varias posibilidades. Todas estas explicaciones, que pueden englobarse en algo as? como la teor?a delos instintos, se ha probado que son no s?lo insuficientes sino tambi?n antojadizos.

Lo mismo sucede con la teor?a de los patrones culturales, si ?stos son concebidos como representaciones de perfectas organizaciones neurol?gicas y mentales, es decir "patrones" o moldes (Patterns) para la conducta. Relacionar la conducta personal con una organizaci?n neurol?gica concebida como su "base biol?gica" significa que no se sabe o no se quiere emprender el estudio cr?tico de su base socio-hist?rica real. Y los conceptos admitidos como puntos de partida de una cien?cia de ese g?nero pertenecen directamente a la ideolog?a conservadoras del ambiente.

Por otra parte, nada puede ser m?s err?neo que rechazar, en cierta manera en bloque, todas las teor?as del comportamiento no queriendo ver en cada una de ellas otra cosa que una racionalizaci?n m?s o menos lo?grada y carente de valor intr?nseco.

Para el caso, no es totalmente desechable la categor?a de "Personali?dad b?sica"2, entendida como una "configuraci?n bien integrada" de "elementos de personalidad com?n" a los miembros de una sociedad, elementos derivados a su vez de "pautas culturales", vale decir de normas de comportamiento inherentes a esta sociedad. No es totalmente desechable por cuanto es tal la importancia del ambiente y del pasado en el hombre, que apenas se puede reconocer, bajo la variabilidad y diversidad de las finalidades, el fondo com?n de las motivaciones sociales, transformadas por la historia personal.

Es en este punto donde las condiciones sociales adquieren su plena importancia. El hombre no deja de estar biol?gicamente determinado por su organizaci?n neurol?gica, pero su forma de estarlo es determi?n?ndose socialmente. El individuo se convierte en persona integran?do en s? mismo todo aquello con lo cual enriquece y empobrece a la sociedad en que vive. Sin embargo, la base d-e la actividad personal no puede ser reducida a la exclusiva participaci?n del individuo en las actividades b?sicas de la sociedad correspondiente. Si la infraestructura de una personalidad est? formada por el conjunto de las actividades que la producen y reproducen, en ella figuran no s?lo las formas ob?jetivas de la vida social, sino tambi?n las actividades individuales y las relaciones interpersonales.

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?A esto se debe que su posici?n en la infraestructura de la personali?dad no sea en modo alguno un dato natural invariable, sino una ca?racter?stica hist?ricamente condicionada y concretamente individual a la vez.

Con todas estas prevenciones te?ricas y limitaciones al sistema, es que he tomado como instrumento de an?lisis del comportamiento colecti?vo salvadore?o la teor?a de los "Patrones culturales". Pienso que sin dejar de lado las condiciones socioecon?micas que explican nuestra ineficiencia en la gesti?n p?blica, el urbanismo, la educaci?n, la sa?lud, los deportes, la distribuci?n de horarios de trabajo y de los ca?lendarios de vacaciones, etc., etc., es leg?timo y cient?ficamente po?sible, as? sea a nivel descriptivo, estudiar una funci?n ps?quica como si correspondiera a un individuo social general, abstracci?n hecha de sus bases nerviosas y de su singularidad concreta en cada persona, sin desembocar en las' famosas "pers6nalidades de estatus" de los estructural-funcionalistas, ni empantanarse en la representaci?n ideol?gica de un hombre abstracto, el inconcebible individuo general, cuyo car?cter especulativo mostr? claramente la Sexta tesis sobre Feuerbach: " . .,el ser humano no es una abstracci?n inherente a cada uno de los indi?viduos tomados por separado. En su realidad, el ser humano es el conjunto de las relaciones sociales". Mostrar que un estudio as? es posible, es el toque de aventura del presente ensayo, En estos tiempos en que todo el mundo busca definirse, en que cada instituci?n y gremio suspen?de su pr?ctica cotidiana para re-buscar su identidad, me parece l?gi?co que algunos salvadore?os nos interroguemos sobre nosotros mis?mos, con objetividad y hasta valent?a.

Escribo este nuevo ensayo para los salvadore?os. Intento describir el entorno social, los m?viles, con la m?xima frecuencia irracionales, que los impulsan a actuar como act?an. Mi intenci?n es la de llamar la atenci?n de mis compatriotas sobre algunos rasgos de nuestro car?cter nacio?nal, a los cuales estamos tan acostumbrados que ya no los vemos, incluso nos negamos a verlos.

Me 'ha resultado un retrato m?s bien feo, pero mi insistencia en mos?trarlo no es una muestra de mala voluntad, sino, por el contrario, una muestra de afecto exigente. Es un sketch sobre nosotros, pero mi co?nocimiento de otras gentes me dice que hay en ?l lo suficiente para despertar el inter?s del lector latinoamericano, no el inter?s en un pueblo ex?tico, sino el inter?s de quien encuentra rasgos de caracter?sticas que' son las suyas. Si he intentado descubri r en la cultura de los sal?vadore?os algunos rasgos demon?acos no es porque crea que seamos posesos de un maleficio del cual estar?a exento el re.sto de nuestros hermanos. La imprevisi?n, el machismo, el caudillismo, la improvisaci?n, son caracteristicas de los salvadore?os en los cuales los latinoamericanos encontraran, me imnagino, un eco de familiaridad.

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Cuenta el pueblo piadoso que uno de los disfraces favoritos usados por el corn?peta para tentar a .Ias almas, es el de predicador. Cuando usa de este artificio su palabra suele ser tan elocuente y conmovedo?ra que sin duda salvar?a a muchos pecadores, si no fuera que al final de sus homil?as se le sale la pezu?a, pues las remata con las palabras:

-"Haz como digo ... pero no como hago".

Esta contradicci?n irracional, entre lo que se dice y lo que se hace, que satura la riqueza y la miseria de lo cotidiano, toma caracteres diab?licos cuando es llevada al extremo. Tal es lo que ocurre con un par de pa?trones culturales del salvadore?o, el atenimiento y el machismo.

Aunque no fuera m?s que por estos patrones gemelos, la cultura cristiana que se vive en El Salvador ser?a una cultura regida por el diablo. Di?cho esto no por la preeminencia que el pr?ncipe de las tinieblas ocu?pa en el pensamiento y el esquema de vida cristianos, sino por el se?llo demon?aco que la cultura cristiana hipertrofiada en algunos aspectos ha impreso en la cultura salvadore?a.

El diablo forma parte de los terrores con que la religi?n cristiana ma?neja a las personas, lo que le ha valido el t?tl:llo de terrorista, aunque no es la ?nica. Terror al pecado, al demonio, a la p?rdida del favor de Dios: al infierno, a la condenaci?n eterna. Es muy significativo que el ideal cristiano de hombre es el de quien vive temeroso de Dios. Sin embargo, no es por esto que me parece que la cultura salvadore?a est? regida por el diablo. Cuando menos no s?lo por eso, sino tambi?n por los antedichos patrones culturales que parecen inspirados por el mismo demonio, dados la frustraci?n y el sufrimiento innecesario que gene?ran.

Hay, por ejemplo, mucho de irracional en el hecho de percibir el hos?pital, establecimiento en el que se restaura la salud de los enfermos, como un lugar "para morirse". Cuando la gente pide los servicios de ambulancia para hospitalizar a un enfermo todos lloran; si lo llevan al hospital es porque ya est? en paso de muerte por una dolencia que tratada a tiempo pudo curarse. El atenimiento que nos inhibe el soli?citar Auxilio M?dico hospitalario, razonablemente disponible, hasta que el enfermo se ha vuelto irrecuperable tiene un toque sat?nico.

y qu? pensar de un machismo que por un lado se opone al control natal y por otro percibe al sexo como indecente y rid?culo en s? mismo?, que eleva la ignorancia acerca de los temas sexuales a la categor?a de virtud

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y da a los j?venes una sensaci?n de pecado por tener curiosidad na?tural acerca de asunto tan importante?

y qu? decir de la estricta. prohibici?n de mencionar directamente el sexo en la conversaci?n diaria mientras prolifera una impenetrable selva de eufemismos hip?critas que la infestan sexual mente?

Si esta actitud y sentimiento machistas hacen imposible el amor feliz, conduce a los hombres al menosprecio de las mujeres con quienes tienen relaciones, y los impulsa a la crueldad hacia ellas, no ser? que lo ha ideado Mefist?feles?

Vayan estas l?neas como improvisada explicaci?n del t?tulo de este ensayo.

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Un patr?n cultural es un conjunto de normas que regula el com?portamiento del individuo" y del grupo en un sector de las relaciones sociales. El individuo aprende a vivir en sociedad en un proceso que se inicia desde el nacimiento .. Al nuevo miembro del grupo se le en?se?a a convivir con sus semejantes mediante normas que le impone, primero, el grupo familiar y, luego, el grupo de juego y el vecindario, Las normas son siempre imperativas, al ni?o se le imponen sin mayor explicaci?n.

"Debes hacer esto, no debes hacer aquello".

Las normas no son te?ricas o abstractas. Una parte de su poder radi?ca en las sanciones inherentes a ellos. T?dos los pueblos tienen su propio concepto de lo que es decente, indecente, p?dico e imp?dico, correcto y vergonzoso, deseable e indeseable, y un sistema de sanciones para mantener a los individuos dentro del contexto aprobado por el grupo.

La norma cultural es imperativa y coactiva. Su funci?n es asegurar la conformidad suficiente para su aceptaci?n y ejecuci?n por medio del control social, concepto que resume la totalidad de sanciones positi?vas y negativas a las que recurre una sociedad para adaptar a sus miembros al entorno social en cuyo seno deben vivir.

El principio del control social tiene una l?gica de sistema. Se distri?buy~ en una escala progresivamente punitiva que va de la maledicencia a la pena de muerte, pasando por las sanciones f?sicas, econ?micas y hasta sobrenaturales. En sus aspectos positivos las sanciones van de la aprobaci?n verbal, a la recompensa econ?mica, al reconocimiento p?blico, a la exaltaci?n general.

Por otra parte, las normas no son aisladas, tienden a integrarse en complejos orientados hacia determinados fines no del todo claros para quien las ordena. Yo debo saludar primero a las personas mayores de edad sin saber exactamente por qu?. Se me dice que saludar es signo de buen edu?caci?n ... raz?n poco clara, pues no s? exactamente por qu? debo

parecer bien educado .... bueno, pues para ser aceptado por el grupo ...

pero por qu? debo ser ..... y as? sucesivamente.

Cuando las normas aparentemente aisladas y las conductas a que dan lugar se estructuran enun haz se llaman Patrones Culturales. Patr?n, por cuanto configuran formas de comportamiento comunes para todos; da la idea de un molde en el que se recorta la conducta de toda la colectividad, con peque?as variantes personales. Cultural, por cuanto el conjunto de patrones refle?jan el estilo de vida de una comunidad, el tipo de relaciones entre sus miembros, cuyo perfil da una primera idea de su cultura.

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En este sentido, la cultura es siempre un todo integral y estructurado, pero puede desglosarse en componentes estrechamente ligados y de?pendientes entre s?, que son los patrones culturales. Si la cultura se concibe como un todo, los patrones ser?an los elementos que la inte?gran, desde el punto de vista del comportamiento en diversos secto?res de la vida social4, concepci?n que podr?a facilitar la comparaci?n entre una cultura y la otra.

El estudio comparativo en sus aspectos globales entre dos o m?s culturas es una tarea dif?cil, pues se trata de comparar dos o m?s entidades totales, lo cual puede hacerlo improductivo. Sin embargo, puede te?nerse mejor suerte si el parang?n se establece no entre totalidades, sino entre sus elementos en este caso entre los patrones culturales re?ferentes a un mismo sector de las relaciones sociales. Al decir esto, es obvio que estamos planteando el' problema de la comparabilidad de las culturas como si ?ste pudiese resolverse a un s?lo nivel de an?lisis, lo cual no es cierto. Los historiadores, por ejemplo, han estudiado la comparabilidad de las sociedades y civilizaciones, tratando de justi?ficar sus propios modelos. Pero cuando hablamos de comparar culturas utilizando como unidades de an?lisis los patrones culturales, lo hacemos desde un punto de vista antropol?gico, es decir, a un nivel operativo muy alejado del nivel de abstracci?n de una teor?a de la historia, dis?ciplina que se ocupa entre otras cosas de la mencionada comparabilidad.

Los patrones culturales son complejos de normas que regulan el com?portamiento del. individuo en un sector de las relaciones sociales. La vida social consiste en una multiplicidad de relaciones que discurren en una multiplicidad de sectores, correspondientes a diversos grupos y circunstancias. As?, hay patrones culturales familiares, religiosos, sexuaies, de consumo, alimentarios, de excretas, etc.

El patr?n de evacuaci?n de excretas, por ejemplo, consiste en las normas que regulan la forma c?mo ha de satisfacerse una necesidad fisiol?gica com?n a todos los seres vivos.

Todo grupo humano desarrolla ciertos tab?es acerca de la recogida y eliminaci?n de excretas. En el caso de la cultura occidental, la evacuaci?n es un acto privado, que exige el aislamiento y la separaci?n de las mujeres y los hombres.

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Las normas de la evacuaci?n de excretas se pueden deducir con s?lo observar la disposici?n de los hogares occidentales. La letrina, el excusado, el servicio sanitario, se ubican en el ambiente de la vida fa?miliar (comedor, dormitorios) y nunca en el ambiente de la vida social (sala). Es inconcebible que un servicio sanitario tuviese su puerta- de acceso a la sala en la que se recibe a las visitas.

Fuera del pa?s es f?cil reconocer a los salvadore?os, ya que es t?pico en nosotros el jam?s pedir que nos permitan el uso de la letrina; nos da verg?enza que nos vean entrar al secreto lugar, y m?s a?n que "nos oigan" nuestros "secretos".

El sigilo adscrito a las excretas podr?a explicar la renuncia de ingenieros, arquitectos y urbanistas, a construir "servicios sanitarios" p?blicos. Si no, c?mo explicar que en la Ciudad de San Salvador s?lo haya ... tres excusados para uso de 400.000 habitantes?

El aislamiento no es s?lo f?sico, sino tambi?n verbal. La palabra que designa al ambiente y al acto se usan con muchas restricciones.

No es de buen gusto hablar en p?blico de excusado, letrina, cien5, y se prefiere hablar de servicio sanitario o ba?o, no asociadas directa?mente con la acci?n de defecar. En los lugares p?blicos las letrinas se rotulan con las letras W.C., siglas de Water Closet t?rmino ingl?s con muy poca referencia al excusado de quienes s?lo hablan castellano.

Las normas sobre excretas regulan toda actividad relacionada con su evacuaci?n, desde la posici?n sentada en una taza o caja de madera hasta el uso del "papel higi?nico"6. Todo ello dentro de un marco de pulcritud. Como dice el pueblo.

"El que es decente, hasta en el excusado se sienta bien".

La deposici?n de excretas es s?lo un sector de la vida social, pero las normas que lo regulan y el valor hacia el cual apuntan influyen direc?tamente en el dise?o de los ambientes hogare?os y p?blicos, en los temas de conversaci?n y hasta en la industria del papel.

Los patrones culturales en cuanto conjunto de normas son aprehen?didos por el individuo durante el proceso de socializaci?n, que al final de cuentas consiste precisamente en el aprendizaje de los patro?nes culturales propios del grupo. El nuevo miembro es socializado a base de normas que se refieren al comportamiento externo; pero que son internalizadas en el proceso de formaci?n de la conciencia.

Esta circunstancia le confiere a los patrones culturales algunas de Sus caracter?sticas. En primer lugar, es una forma de conducta socialmente compartida y a eso se refiere su nombre. Luego, en tanto que el pa?tr?n cultural es aprehendido en el proceso de socializaci?n, el cual se inicia con el nacimiento, ello significa que es adquirido en la etapa pre l?gica del aprendizaje; lo que le confiere una tenacidad dif?cil de abatir? As?, los patrones culturales son formas de comportamiento que afectan a toda la comunidad y muy dif?ciles de modificar. Se trata de aprehen?si?n de la cultura codificada, t?pica de una conciencia acr?tica, pero capaz de configurar a una persona bien integrada a su grupo.

Los patrones culturales desempe?an una importante funci?n en la vida diaria. Le indican al individuo c?mo ajustar su comportamiento en cada circunstancia y le permiten comprender la conducta de los otros. La vida se torna incierta cuando no sabemos qu? esperar de los dem?s o lo que ellos podr?an esperar de nosotros.

Las normas sociales que integran el patr?n resultan importantes por?que el hecho de que todos las observen, hace posible pronosticar nu?merosos aspectos de la vida. Aunque por regla general la gente no sabe por qu? se comporta como lo hace y lo ?nico que puede decir es que siempre ha sido as?.

El proceso de socializaci?n se realiza en base al aprendizaje de nor?mas cuyo cumplimiento trae consigo la estabilidad emocional del in?dividuo. Esta es la funci?n social de las normas que proveen al indi?viduo de un modelo de comportamiento -que deviene modelo personal cual ajustar su conducta en cada uno de los sectores de las rela?ciones sociales.

Los elementos de tal modelo var?an de un ?rea del comportamiento a otra, pero en cuanto categor?as de an?lisis tienen las siguientes ca?racter?sticas comunes .

. Los patrones culturales suministran al individuo un patr?n de percepci?n de la realidad. La realidad es una, pero es ordenada e interpretada de acuerdo con las experiencias 'vivenciales de cada individuo, lo que da p?bulo a la idea general de que cada uno es totalmente distinto de los dem?s. Esta es s?lo una verdad a medias, pues lo cierto es que cada persona tiene en com?n con los otros, m?s de lo que a simple vista parece y m?s de lo que se est? dispuesto a aceptar.

La realidad es ?nica, pero el grupo 'tiene elaborada una representaci?n de ella, la que impone el proceso de socializaci?n a cada uno de sus nuevos miembros. En este proceso de socializaci?n cada individuo asimila las representaciones, los conceptos y los puntos de vista que son el contenido de la conciencia social y est?n formados por la experiencia milenaria de la gente, transmitida de una generaci?n a otra.

La riqueza de la conciencia personal es aquella parte del contenido de la conciencia social que ha asimilado el individuo. La conciencia in?dividual se forma en el proceso de asimilaci?n de las representacio?nes, de los contenidos y de los puntos de vista elaborados por la so?ciedad.

Fisiol?gicamente, por ejemplo, no hay ni buenos ni malos olores, ni buenos ni malos sabores. La clasificaci?n de unos y otros es definiti?vamente cultural. De no ser as?, c?mo explicar que para unos grupos humanos las hormigas, los gusanos, los perros, etc. sean platos ex?quisitos mientras que para otros sea repugnante la sola menci?n de la posibilidad de comerlos? Paladear una cerveza amarga, o un licor "extraseco" es producto del aprendizaje durante a?os. Con los olores pasa lo mismo. A los ni?os hay que "ense??rles" cu?les son los bue?nos'y cu?les son los malos. En El Salvador, los ni?os tienen un juego que es muy ilustrativo a este respecto. Cuando uno de ellos deja es?capar una ventosidad "maloliente", se juntan y tratan de averiguar qui?n es el culpable. Uno de ellos moja con saliva los nudillos de la mano asign?ndole uno a cada uno de los presentes; luego lo sopla con la boca mientras los atrasa coro dicen

"So, so, so, qui?n se lo tir?? .... " el primer nudillo que se seca indica qui?n fue. Es aqu? cuando aparece el adulto

y los dispersa.

Esto en lo que se refiere a la percepci?n de fen?menos fisiol?gicos para los cuales es dable suponer una valoraci?n com?n derivada de la base sensorial com?n. El acondicionamiento dela percepci?n de la reali?dad social es todav?a mayor. El sentido, contenido y significaci?n de los hechos y fen?menos sociales est?n determinados por la constelaci?n ideol?gica del grupo. La percepci?n es el reflejo conjunto de cualidades??y partes de los sujetos y fen?menos de la realidad que act?an direc?tamente sobre los ?rganos de los sentidos. La percepci?n de algo, como objeto o fen?meno determinado de la realidad social seria imposible sin la referencia de la experiencia social pasada y la influencia de los contenidos atribuidos al mismo por la sociedad.

La asimilaci?n por el hombre de estos contenidos y de las generali?dades verbales que los resumen, es un proceso complicado, pues depende no s?lo de la influencia que tienen sobre ?l los conocimientos, los conceptos y los puntos de vista que encuentra elaborados al relacionarse con los dem?s, sino tambi?n de la relaciones que hay entre estas formas ver?bales y las impresiones que el hombre recibe en su ligaz?n directa con la realidad social que le rodea. El machismo, para el caso es un con?junto de normas sobre el tipo de relaciones entre hombre y mujer, que en conjunto hacen que el hombre perciba a la mujer como inferior y que ?sta sobrevalore al hombre. Cada uno percibe al otro por encima o por debajo de su valor real, pues ambos son machistas.

Este patr?n de percepci?n suministrado por el patr?n cultural se apoya en creencias explicativas de los diversos fen?menos de la vida corriente; y en un criterio evaluativo de los mismos y de las circunstancias en que se dan; es l?gico que el patr?n de percepci?n es potenciado pot la creencia explicativa y que ambos se traducen en un criterio evaluativo.

Las creencias explicativas son el componente tradicional del patr?n cultural. . Su mismo enunciado es una contradicci?n, pues normalmente toda creencia es irracional por cuanto no se fundamenta de acuerdo con las exigencias l?gicas de la raz?n. Una creencia se tiene o no se tiene y en ambos casos no hay por qu? dar raz?n de ella- no importa cu?ntos esfuerzos hayan hecho los te?logos de distintas denominaciones por cohones?tar raz?n y fe. De modo que una creencia no se explica ni explica, pero puede utilizarse como si explicase. Funciona como el mecanismo de defensa, inconsciente, que los freudianos llaman racionalizaci?n. T?ngase en cuenta que los patrones culturales son paquetes de cultura codifi?cada, cuyo contenido no puede descodificarse si.no es en un proce?so de concientizaci?n.

Por lo general, las creencias explicativas no resisten el menor esfuerzo ?de an?lisis, como no lo resisten los prejuicios dado su car?cter emocional. Sin embargo, proporcionan al individuo una estabilidad de la conciencia. Por ,ejemplo, en el caso del machismo, el var?n cree que la mujer es en t?rminos generales m?s d?bil que ?l; no s?lo en su capacidad muscular -para levantar pesas-'.sino en casi todas las otras capacidades. Cuando las estad?sticas les muestran que las mujeres tienen esperanza de vida m?s larga, lo atribuyen al mayor desgaste que ocasiona la forma de vida masculina. Si se les muestra que nacen m?s varones que hembras y que ya a los cinco a?os las cifras son inversas, lo explican di?ciendo que el organismo del ni?o es "m?s fino" y por lo mismo m?s delicado que el de las hembras. Ambas respuestas son contradicto?rias y falsas~ pues no es cierto que la vida tienda a ser m?s larga cuando es virtuosa, ni que el organismo de las ni?as sea m?s basto que el de los ni?os. De todas maneras, de la percepci?n de la mujer como ser d?bil se derivan las reglas de cortes?a .por las cuales el var?n debe tomarla del brazo cuando suben o bajan gradas ... para satisfacci?n de ambos.

El patr?n cultural provee al individuo de un criterio evaluativo. En efecto, es condici?n esencial del hombre, en cuanto animal ?tico, el justificar sus actos partiendo de una evaluaci?n conforme a criterios establecidos por el grup08. El hombre se pasa la vida evaluando cada una de las situaciones diarias. Si va por la calle y mira que alguien camina des?nudo, inmediatamente piensa que est? obrando mal; si alguien entra por la ma?ana a una oficina sin saludar a los circunstantes, inmedia?tamente piensa que es un mal educado.

El criterio evaluativo es el resumen de las normas que constituyen el patr?n cultural. De ?l se derivan actitudes y pautas para actuar y, adem?s, especifica al individuo metas u objetivos a alcanzar. Todo ello confi?gura un rolo papel, entendido como la conducta obligatoria, la pro?hibida y la concedida a quien ocupa un estatus, o posici?n en deter?minado grupo.

As?, por ejemplo, los patrones culturales familiares se operacional izan en las normas de comportamiento -obligatorias, prohibidas, concedi?das; de cada uno de sus miembros, padre, madre, hijo, hermana, etc.

As? planteada la cuesti?n, la vida del hombre corriente consiste en ajustar cada uno de sus actos al patr?n cultural correspondiente, aunque re?sulte un poco simplista el reducirlo a mero "hombre de Pavlov". Sin embargo, la situaci?n quiz? no est?n tan alejada trat?ndose de una conciencia ingenua; pi?nsese para el caso en un hombre del campo, analfabeta, y sin m?s educaci?n que la proporcionada en la socializaci?n informal. El "sabe" qu? hacer en cada situaci?n, qu? es lo bueno y lo malo, lo deseable y lo indeseable; es un hombre perfectamente ajustado ... o casi.

En resumen, los patrones culturales suministran al individuo un patr?n de percepci?n, creencias explicativas de los fen?menos de la vida diaria, un criterio evaluativo de las situaciones de la vida, le determinan ac?titudes y pautas para actuar y le especifican metas y objetivos a alcanzar.

Los patrones culturales son plantados en la conciencia en la etapa pre l?gica del proceso de socializaci?n, incluyen un fuerte componente irracio?nal, lo que los hace muy tenaces y dif?ciles de modificar. En cuanto formas de comportamiento socialmente compartidas, afectan la conducta de todos los miembros del grupo, pr?cticamente sin importar el nivel. es?colar. Los patrones culturales est?n estrechamente interrelacionados, integr?ndose en un complejo de representaciones y contenidos que configuran la cultura espec?fica de una comunidad.


Publicado por jorseviv @ 3:57 AM
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