mi?rcoles, 02 de julio de 2008

Dios aprieta pero no ahorca

 

Esta frase ha sonado muchas veces en mí oído, por lo menos dos veces en mi vida en ocasiones distintas y complicadas.  La primera vez cuando murió un gran amigo mió, una persona humilde y sencilla.

 

La segunda vez escuchando una canción de Facundo Cabral, en esta ocasión mi vida seguía un curso normal.  Después de escucharla por segunda vez, le puse más análisis a su significado, llegando a comprender que podemos pasar situaciones difíciles, lo que no significa que Dios no este presente con cada uno de sus hijos e hijas.

 

Escribo estas líneas para confirmar lo que esta frase ahora significa para mi vida, con ello también confirmar que Jesús cumple con su promesa aun en estos tiempos en donde nadie cree en nadie ni en nada, en tiempos en donde la fe hacia Dios se ha convertido en un acto desfasado de la modernidad.

 

Cuando la Biblia dice que Jesús estará con nosotros hasta los tiempos últimos, no lo esta diciendo por decir, o únicamente esta proponiendo una especie de esperanza vana, Jesús es presencia real, caminando con su pueblo cada día.

 

Era un problema grave, en donde el prestigio moral se derrumba, como cuando pasa un terremoto o un tornado. El problema había dado vuelta en mi cabeza por más de 7 días, me sentía completamente agobiado, no por el problema en si, sino por una acusación falsa, pensar que las personas en quien se confía traicionan la confianza.

 

Eran las siete de la mañana, estaba esperando un padre de familia con quien tenía que tratar el asunto de su hija, mis pensamientos no paraban de procesar una idea tras otra, los nervios se hicieron presentes.

 

El padre de familia se tardó unos minutos, lo que aprovecho para anotar en mi agenda los puntos clave, entro al centro cómputo y pongo mi puño en el escritorio y expreso firmemente: “Oh Dios, tantas veces te he promovido a ti, ahora promuéveme tu a mi”.  Obviamente estaba cuestionando la presencia de Dios en el lugar y en la situación en que yo me encontraba.

 

Recuerdo que minutos después, entro un viento suave, pronto mis pulmones se llenaron de una suave brisa, en la medida que estaba respirando, sentí que una paz profunda que invadió mi corazón. Esta brisa me dio la seguridad que mi problema estaba resuelto.

 

Lo que andaba en mi rostro por días enteros, tristeza y desesperación se convirtió en esos momentos en alegría. Mi rostro mostró inmediatamente la paz que me había invadido.

 

He podido sentir la respuesta de Dios ante mis peticiones, Dios esta con todos nosotros siempre, solo tengo que decirle que se quede con migo.

 

Ya he visto la mano de Dios en mi historia personal en momentos distintos, pero nunca había estado tan conciente como esta vez, identificar de inmediato su actuar.

 

Al final de todo mi problema que parecía gigante, es mi miopía humana la que hacia verle de esta manera, porque para Dios lo imposible es lo posible y lo imposible lo posible.

 

En el afán de resolver el problema hice alarde a la actitud de San Pablo frente a sus opositores los judíos, cuando se jacta de todo lo que es y de todo lo que Dios le ha permitido conocer.  Hacer alarde de toda la sabiduría para desvirtuar  todos los argumentos falsos que los enemigos quieren anteponer, al final la verdad se impone.

 

Dios aprieta pero no ahorca, solo quiere darte un regalo, una experiencia nueva de su presencia, en cada problema está presente para consolarte,  y no dejará que fallezcas, te sostendrá en sus brazos como una madre sostiene a su recién nacido.


Tags: Dios

Publicado por jorseviv @ 5:18 AM  | Teológicos
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Publicado por Invitado
domingo, 18 de septiembre de 2011 | 9:01 PM

quiero saber que significa el refran dios aprieta pero no ahogaMuchas risas