viernes, 26 de octubre de 2007
">¿Y después de la muerte…?span>

Casi nadie se preocupa, ni se interesa, ni mucho menos se imagina en su lecho de muerte, todos pasamos desapercibidos ese momento trascendente de la vida. Sin preguntarnos cual será el legado que todo ser humano tiene que dejar en esta tierra.

El jueves 25 de agosto de 2007 se difundió la noticia de la muerte de un gran hombre: José Manuel Guijo, un sacerdote Salesiano que estuvo como director cuatro meses en el colegio Santa Cecilia. Con una personalidad fuerte que despertaba afecto al verle y sobre todo confianza.

Una de las cosas admirables de este hombre es su capacidad intelectual pero sobre todo la capacidad de volcar todo conocimiento al rescate de la dignidad humana. En mi experiencia con Salesianos no había conocido a sacerdote alguno con ese carisma e interés por la persona, interés por la vida, humano y cercano a sus integrantes de la comunidad.

La imagen que ha quedado de este hombre es que el primer día que fungía como director con lista en mano y fotografía incluida de cada trabajador de su institución se avocó a cada lugar de trabajo para saludar a cada persona que ahí laboraba. Además la expresión “EL QUE SABE, SABE Y SI NO, ES EL JEFE”

Sus lineamientos fueron claros como director de enrumbar al colegio al rescate de la dignidad humana y a una educación liberadora a favor de la persona y sobre todos de los más pobres.

Usaba muchas parábolas para trasmitir conocimiento, era firme en sus planteamientos, serio a la hora de tratar con alguien, fijaba toda su atención para hablar con una persona, te saludaba cuando te encontraba por el patio. Su pensamiento queda impregnado en la labor didáctica que hoy en día lleva la institución en la que un día tubo el privilegio de tenerlo como director.

Recuerdo que cuando se presento como director parte de su discurso fue “Las puertas de mi oficina están abiertas para platicar a la hora que quieran… pero si me va ha hablar de otro, mejor no me busque, porque chambres a mi no me gustan”

Decidí escribir este artículo dedicado al Padre José Manuel Guijo porque fue una de las personas que mas impacto ha causado en mi persona por colocar en el centro de toda actividad al Ser humano. Su ejemplo queda para que todos los educadores retomemos el fin ultimo de la educación que es llevar a su máxima expresión al ser humano.

No significa que los demás trabajos no valgan por si mismo, pero la educación se vuelve como el centro de todos los demás trabajos, ya que desde aquí habilitamos a la persona para ser parte activa de una sociedad. Tanto Razón tenia Fernando Sabater quien decía: “La educación primaria es un pasaporte para toda la vida”.

Usualmente este hecho coincide con la presentación del plan pastoral Salesiano para los próximos años, que lleva la misma línea de pensadores y teólogos tal como lo fue El Padre José Manuel Guijo (Q.E.P.D.).

Por tal razón podemos decir que cada persona se inmortaliza por su trabajo y dedicación y amor a lo que hace. Sobre todo cuando se trabaja desde el servicio para los demás y aun más si el servicio es para los más desposeídos de este planeta. Estos hombres son los que en verdad ayudan a construir el reino de Dios.

Tags: Guijo

Publicado por Desconocido @ 10:32 PM
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