domingo, 25 de marzo de 2007
La humildad de Arnulfo Romero.

Este sábado 24 de marzo de 2007 me propuse conocer el lugar martirial de nuestro profeta Oscar Arnulfo Romero, me cuestionaba que siendo salvadoreño no conozca los lugares históricos de nuestro país y sobre todo la historicidad de un hombre que es símbolo fiel de Cristo y esto lo hace al mismo tiempo de Dios mismo.

Llegando a la capilla Divina Providencia encuentro en la entrada a mi gran amiga Lidia, hermana religiosa que tienen a cargo el Hospitalito y guardan con una gran delicadeza todos los utensilios que Monseñor Romero ocupó cuando vivía en este lugar.

El lugar estaba lleno de feligreses de todas partes hasta delegaciones internacionales que se interesan por conocer de cerca la vida de nuestro mártir y profeta. Esto demuestra la trascendencia que Oscar Arnulfo Romero ha tenido con su muerte, queriendo callar la verdad lo hicieron trascender, la lógica de Dios no es la misma que la de los humanos.

Lo más novedoso es que hasta pastores de otras religiones acompañan a la gente en estos peregrinajes lo que pone a la luz que la justicia, la verdad y el amor al pobre son valores universales que todos y todas y cada uno(a) de nosotros y nosotras tenemos que practicar y retomar para el cambio de nuestras realidad tal como lo hizo Monseñor Romero.

Terminada la eucaristía Lidia no llevó a conocer el lugar primero de habitación de Monseñor, es un cuarto de cuatro metros de ancho por cuatro de largo aproximadamente. Cuenta Lidia que cierto día un delegado del vaticano le visitó a Monseñor y al ver el cuarto a donde habitaba le expuso: "esto no es un lugar digno para un arzobispo", Monseñor Romero le contesta: "para mi esto es un palacio, sabiendo que mis hermanos pobres viven en casas de cartón".

¿Cuanto humanismo expresan estas palabras de Romero?, ¿de donde saca Oscar Arnulfo Romero ese abajarse con sus hermanos que sufren en ese momento de la historia salvadoreña?, ¿Qué fuerza le empuja a expresar lo que los demás no pueden decir por estar amordazados?. Cristo fue el primer hombre que dio la vida por los demás y el espíritu de Dios infundó fuerza para con la muerte vencer el mal, es justamente eso mismo lo que Monseñor Romero ha hecho con el pueblo oprimido salvadoreño.

Las hermanas religiosas posteriormente hicieron mucho esfuerzo para construirle una casa un poco más espaciosa a Monseñor Romero pero sabiendo el pensamiento del profeta no le quisieron entregar ellas personalmente las llaves, idearon dárselas a las personas que estaban internas en el hospitalito para que ellos dieran las llaves a Monseñor Romero, una de ellas por cierto en silla de rueda. Monseñor al ver de quienes estaban le estaban entregando las llaves no se pudo negar a recibirlas. Luego les comento a las hermanas "Ustedes si la supieron hacer, sabían perfectamente a quienes no les puede decir no"

Este relato impacto mucho mi alma, sentía que mi corazón palpitaba aceleradamente tratando de comprender, de interpretar, de sentir, de razonar el gran amor que este hombre hijo de Dios siente por sus iguales, pero sobre todo aquellos más necesitados. Digo Siente porque Romero no se ha ido, Romero sigue en la mente y los corazones de los salvadoreños y hoy en día con más vida que antes.

Tags: moseñor Romero

Publicado por Desconocido @ 5:26 PM  | Teológicos
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